jueves, 3 de julio de 2008

Darwin, una polémica que dura siglo y medio

Cuentan los testimonios de la época que un espeso silencio siguió a la exposición de la teoría sobre el origen de las especies de los británicos Charles Darwin y Alfred Russell Wallace. Era un 1 de julio de 1858, hace justamente hoy 150 años, y aquellas ideas darían un vuelco a la historia de la vida sobre el planeta, dando a la Ciencia el papel protagonista que hasta entonces había tenido la Iglesia.
Aquella mañana, en la sede de la Sociedad Linneana de Londres, se habían reunido todos los miembros de este prestigioso grupo para escuchar los escritos de ambos investigadores, en los que venían a concluir que las especies tenían un origen común y era la selección natural la que permitía la supervivencia de los más fuertes.
Los encargados de dar a conocer la innovadora teoría fueron dos amigos de Darwin, Charles Lyell y el botánico Joseph Hooker y el tema de su conferencia, que en un principio pasó sin pena ni gloria, no sólo ha dado lugar a una nueva forma de entender la evolución, sino que aún hoy genera controversia y rechazo entre los defensores del creacionismo o el llamado diseño inteligente, que continúa defendiendo la mano de un ser superior.
Lo cierto es que aquella histórica ocasión en la casa Burlington, de Picadilly, fue casi improvisada y no pudo contar con sus protagonistas. Wallace estaba en las islas de Malasia recogiendo especímenes y Darwin lloraba con su esposa Emma la muerte de su hijo de escarlatina, tan sólo cuatro días antes.
Charles Darwin hacía ya 20 años que había concebido su teoría de la selección natural, e incluso la había bosquejado en algunos ensayos, pero el libro no veía la luz. Algunos dicen que lo retrasó "por no herir a su esposa Emma, que era muy religiosa".
Otros, que no tenía prisa. "Yo creo que la tuvo en un cajón tanto tiempo porque estaba muy ocupado. Sabía que era trascendente pero que su aportación era poca. Era muy humilde, pero no es cierto que tuviera miedo a cómo se iba a recibir", aseguraba a EL MUNDO el historiador de la Ciencia de Cambridge John Van Wyhe.
Todo se precipitó porque Wallace, que andaba por las Molucas, en pleno ataque de malaria, comenzó a escribir sus ideas sobre el origen de las especies y se las envió a Darwin para que las publicara en alguna revista científica si merecían la pena.
Cuál no sería la sorpresa del famoso biólogo cuando comprobó que sus ideas coincidían. "Nunca he visto una coincidencia más sorprendente. ¡Si Wallace tuviera la copia de mi esquema de 1942 no podría haberlo resumido mejor!", exclamó Darwin.
De ahí que surgiera la idea de preparar una sesión especial en la Sociedad Linneana con los escritos de ambos, aunque sin ellos. Y los asistentes salieron abrumados de información, pero sin darle la importancia que tenía el hecho de que el ser humano hubiera sido depuesto del trono de la creación.
Bicentenario del nacimiento en 2009
«Prácticamente nadie se enteró, como ahora pasa con las publicaciones científicas. Los especialistas no tomaron en serio una teoría tan materialista y antiteleológica, que no presentaba ningún fin», asegura el profesor del Ecología Evolutiva del CSIC Juan Moreno en declaraciones a Efe. Tampoco Moreno cree que el temor al rechazo fuera la causa de que Darwin no publicara antes su obra.
Wallace, por su parte, estaba feliz de que Darwin hubiera desarrollado sus ideas, consciente de que el hijo de un carpintero difícilmente podría haber convencido al mundo. Un año después, Darwin publicó finalmente 'El origen de las especies', del que Wallace dijo: «Perdurará tanto como los Principios de Newton. Darwin ha donado al mundo una ciencia nueva».
En las décadas siguientes, el darwinismo tomo fuerza, y también los opositores a las nuevas teorías. Aún siglo y medio después, hay grupos, sobre todo en Estados Unidos, que arropados por religiosos ultraconservadores, siguen defendiendo que un ser superior diseñó la vida en el planeta. Incluso se ha abierto un Museo de la Creación en Kentucky (EEUU) en el que se explica que los dinosaurios y los humanos compartieron la Tierra, en contra de todas las evidencias científicas.
En la otra cara está la infinidad de actos que en todo el mundo ya se preparan para celebrar, en 2009, el bicentenario de su nacimiento (el 12 de febrero) y el 150 aniversario de la publicación de su gran obra. De hecho, en la web Darwin Day Celebration ya se puede acceder a numerosas convocatorias en todo el mundo.
En España, el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) está prevista una exposición sobre la vida y obra de Darwin, en colaboración con la Fundación Gulbenkian, de Portugal. También se prepara un libro y un seminario con investigadores españoles y británicos, en este caso con apoyo del British Council.
La Universidad de Valencia también prepara ya un programa de actividades sobre el científico. Entre ellas, otra exposición sobre sus trabajos y diversas publicaciones, una de la cuales se presenta hoy mismo en el Jardín Botánico de la ciudad del Turia. El vicerrector de Investigación, Esteban Morcillo, recordaba ayer que ya en 1909 un grupo de estudiantes valencianos conmemoraron su centenario.

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